Dos aventadores y dos romanas.
- Jul 26, 2020
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Updated: Sep 10, 2020

Colgando en una puerta en el comedor de San Pablo se encontraban dos aventadores de paja y dos romanas.

Los aventadores se usan para prender la leña en la cocina, Al agitarlos suenan de una manera especial, emiten un chirrido (squeak) (mientras más viejos más chirrean), las chispas saltan del fuego, a veces el humo llena el cuarto (especialmente cuando la leña estaba húmeda), los ojos te lagrimean y el olor... no se puede describir es una mezcla de humo con el aroma del café que se está tostando en el tiesto de barro y el hervidero de las ollas de los porotos y el arroz mote y el olor a carne asada.
Cuando muchachos nos encantaba sentarnos en la "banca mordedora" de la cocina a contemplar el fuego, observar el ajetreo de la preparación de la comida y escuchar las conversaciones de los mayores.
La "banca mordedora" era una banca muy vieja y floja donde se podían sentar hasta tres personas. el asiento lo formaban dos tablas horizontales que estaban ligeramente separadas y que al mecer la banca de atrás para delante mordían los glúteos (cachetes). Tenias que saber cómo sentarte y observar los movimientos a veces mal intencionados de los otros acompañantes para evitar la mordida

Otro de los uso de los aventadores era en el proceso de "pelar" el arroz o café en cáscara lo cual consistía en poner una buena cantidad de los granos en un porrón (mortero de madera de gran tamaño) y golpearlo con un mazo (pilón), la fricción hacía que la cáscara se separara del grano. Al narrar esta operacion pareciera que es un proceso simple y fácil pero requería gran esfuerzo y técnica para no regar los granos en el piso y así proporcionar el festín a las gallinas que siempre merodeaban por ahí.
Luego de centenares de mazazos venía la operación de "aventar" para separar la cáscara: Cogiendo un mate lleno de arroz o café con una mano, se levanta y deja caer el contenido verticalmente sobre el porrón mientras la otra mano agitaba el aventador para que la cáscara hecho tamo volara hacia un lado y el grano cayera de vuelta directo al pozo. Como se imaginarán esa operación había que repetirla varias veces hasta ya tener el producto listo.

Las balanzas "Romanas" (o "steelyard balance") se componen de una barra de equilibrio que está suspendida de un pivote. El brazo del que se cuelga el objeto a pesarse (la carga) es corto. El otro brazo es más largo y está graduado e incorpora un contrapeso que se puede mover a lo largo del brazo hasta que la barra esté equilibrada. El peso de la carga está indicado de acuerdo a la posición del contrapeso sobre las marcas de la barra.


No se sabe porqué les llaman "romanas" ya que estos instrumentos se han encontrado en muchos sitios arqueológicos de varias civilizaciones antiguas, algunas datan hasta 5.000 años. Deben haver existido muchas en la antigua Roma.

Cuando veo una romana me acuerdo mucho de un cuento que el Papiguelo sabia contarnos, de muchachos lo escuchamos muchas veces, él no se hacía mucho de rogar para contarlo, con su modo de hablar con dialecto zarumeña nos encantábamos a su ruedo.
La historia de JUAN SIN PENSIÓN
"Erase una vez en un reino lejano un rey muy presumido, el se creía siempre lo mejor.
Una vez paseando por su reino vio una casa suntuosa y elegante, ordeno al conductor del carruaje real que se acercaran un poco para apreciarla mejor, sobre el portón había un letrero que leía: “Aquí vive Juan sin Pensión”. Curioso el rey quiso saber más y pregunto la razón del nombre del propietario y le dijeron que don Juan no tenía preocupaciones, obligaciones, deudas o enemistades y que vivía la vida sin pensión alguna.
El Rey monto en disgusto y dijo: “!Como puede ser esto!, Yo el Rey vivo agobiado por mis obligaciones de monarca preocupado por el bienestar de mi reino, asediado por envidiosos y enemigos que quieren destruirme y este señor aquí viviendo tranquilo haciendo lo que quiera sin penurias y SIN PENSION!!!
Al llegar al palacio el rey ordeno a un emisario que fuese a casa de Juan sin Pensión y le informara que el primer día del mes siguiente se presentara en la corte real, el rey le iba a hacer tres preguntas, si él no las contestaba a satisfacción del monarca ordenaría que le corten la cabeza!
Al conocer de este hecho Juan entro en pánico, estaba muy nervioso y no sabía qué hacer. Pasaban los días y el nuevo mes se aceraba, uno de sus más fieles servidores quien era muy inteligente, extrovertido y suspicaz le propuso que el podría presentarse ante el rey pretendiendo ser Juan sin pensión, estaba seguro de que podría contestar las preguntas a satisfacción del rey.
Llego el primer día del mes y el sirviente vestido con un atuendo elegante y propio que su amo le había proporcionado se presento ante el rey.
Con cejo fruncido el rey exclamo: ¡A ver don Juan sin Pensión, usted que lleva una vida tan fácil y despreocupada, me va a contestar las siguientes preguntas y si sus respuestas no son justas, verdaderas y de mi satisfacción ordenare que le corten la cabeza! Las preguntas son las siguientes:
La primera, ¿Cuánto vale mi persona?
La segunda, ¿Cuánto pesan el Sol y la Luna?
La tercera, ¿En que estoy pensando yo?
Después de pensar un momento el sirviente personificando a don Juan si pensión le dijo al rey: “Sin deseos de ofender a su Sacrarreal Majestad (expresión española antigua que se usaba al dirigirse a un miembro de la realeza) si al Señor de cielos y tierra lo vendieron por treinta monedas de plata usted podría tal vez valer diez… luego de unos minutos tensos el pensativo rey le gritó : “Continúe!”
El cuanto a la segunda pregunta el interpelado dijo: “ El Sol y la Luna deben pesar unos dos cientos quintales, si no me creen… METANLES ROMANA”, el rey mirando a sus magos y sabios no atinaba a asentir sobre esa aseveración… Finalmente señalo con su mano para que se conteste a la ultima pregunta.
¿En que está pensando su majestad? Dijo el sirviente, Pues esta pensando que está hablando con don Juan sin Pensión pero en realidad con quien está hablando es con un pobre y simple sirviente de don Juan…
Finalmente después de unos instantes de asombro y confusión el rey sin saber que opinar sobre la lógica y razonamiento de ese hombre ante el dijo: “!Saquen a esta persona de mi presencia y díganle a su amo que queda en libertad de seguir viviendo sin pensión!”

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